Hace unos días escribí sobre la necesidad de descentrar los puntos de interés de tus fotos. Esa es la forma más sencilla que hay de expresar un concepto algo más denso: la regla de los tercios. Es una herramienta de composición básica que puede usarse con cualquier cámara, compacta o reflex (y hasta con celulares, si sos de esa clase de fotógrafos).
¿Qué es la regla de los tercios? Es una simplificación de una regla más antigua y compleja, la llamada “proporción dorada” descubierta ya por los antiguos griegos. Como entender esa regla requiere algo de matemática, y funcionalmente la regla de los tercios es bastante más sencilla de usar, voy a explicar la versión simple y moderna.
La regla:
Al componer una fotografía (o sea, cuando ves a través del visor o de la pantalla de LCD), dividí mentalmente la imagen en tercios, y ubicá los puntos de interés en las líneas que dividen tercios, o mejor aún, en las intersecciones entre esas líneas.
¿Ya te perdiste? No te preocupes, con los ejemplos se entiende perfecto. Acá arriba tenés una foto con una grilla de tercios marcada. ¿Notás algo? Hay unos cuantos elementos importantes en relación con los tercios:


