Entradas publicadas durante May, 2009

La línea es el segundo elemento fundamental de la composición fotográfica
En el primer post de esta serie sobre Geometría Fotográfica, estudiamos la importancia de los puntos de interés en fotografía. En geometría, el punto es una entidad sin dimensión. En pos del progreso permanente, hoy vemos la línea, que tiene (una) dimensión.
Si mis recuerdos de la primaria (y de Borges) no me engañan, la recta es una sucesión infinita de puntos ordenados, sin principio ni fin. En fotografía, la línea no es una serie de puntos sino una interpretación que nosotros hacemos de esos puntos. Cualquier cosa puede ser una línea: un árbol, una pared, un cable, el horizonte, un borde iluminado de una figura a contraluz. La línea es un elemento básico de composición que nos sirve para dirigir la mirada del espectador hacia distintas regiones de nuestra imagen. Más adelante, también nos servirá para definir formas y volúmenes.
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Si tengo que elegir una actividad para pasar un rato con alguien, eligo un juego de mesa. No sé que es lo que me atrae de ellos. Puede ser la competencia (no, porque no me importa perder en la medida que el juego no sea frustrante), el componente estratégico (no, porque prefiero jugar al Trivial Pursuit antes que al ajedrez), o el ejercicio mental (no, leer en soledad probablemente es más demandante). Tal vez sea una combinación de todos esos factores, o algo totalmente distinto. El caso es que me gustan. Últimamente, el Scrabble es uno de los que más juego por dos motivos: no intimida tanto como el Trivial Pursuit (todos creen que tienen un buen vocabulario, mientras que pocos se animan a una batería de preguntas), con lo que es más fácil conseguir contrincante, y requiere estrategia más allá de tu vocabulario bruto (no es lo mismo saber palabras que jugar bien al Scrabble).
El problema del Scrabble es que tiene reglas que parecen diseñadas por la RAE del siglo XVIII. Aún hoy se mantienen la CH, la LL y la RR como letras separadas, la versión española no incluyé las letras K ni W (o sea que es imposible escribir KIWI) , y por algún motivo SG (el símbolo químico del seaborgio) es una palabra válida pero GO (el tradicional juego japonés) no vale. Como no me gustan las reglas, y no hay una policía internacional del Scrabble que me vaya a obligar a seguirlas en casa, estas son las reglas caseras que aplico:
- Letras: la Ll cuenta como L. La Rr cuenta como R. Los dos comodines “de repuesto” valen como K y W (uno cada uno), y tienen el mismo puntaje que la Z. La Ñ queda intacta. Con la Ch todavía no sé que hacer, la verdad.
- Palabras: Vale casi todo. Onomatopeyas, extranjerismos de uso común (LIVING, FAN, GO, QI), palabras en lunfardo… Quedan como dudas los símbolos químicos (me parecen bastante tontos) y las siglas (cualquier combinación de hasta cuatro letras debe ser una sigla, si buscamos bien).
Por ahora, no tuve grandes problemas con mis reglas nuevas: por el contrario, hacen al juego más dinámico e impredecible, lo que a mi me resulta divertidísimo. La cuestión con las reglas es simple: si ambas partes están de acuerdo de antemano y la aplicación es ecuánime, no hay problema. Si te gusta un juego más dinámico, no hay como el Scrabble Vale Todo.
Muchos fotógrafos no conciben la fotografía artística en colores. Probablemente se deba a dos elementos fundamentales. En primer lugar, la película blanco y negro es más fácil y barata de trabajar en un cuarto oscuro casero que la película color. Esto no es menor, porque antes de que existieran las herramientas de manipulación digital la única manera de modificar la imagen final era durante el revelado y la ampliación. En segundo lugar, el blanco y negro tiene un encanto especial: por su propia naturaleza, no refleja tan fielmente la realidad como la película color. Eso hace que no tengamos la presión (en general autoimpuesta) de respetar la escena original.
En fotografía digital, la cámara captura las imágenes en color (en realidad, es un poco más complicado que eso, pero por ahora dejémoslo ahí). La mayoría de las cámaras compactas tienen modos de captura en blanco y negro, pero son un desperdicio: si sacás la foto en color y la convertís a blanco y negro en tu computadora más tarde, tenés la opción de elegir la que más te guste más tarde. Si la capturaste en blanco y negro, no tenés opción de colorearla. Además, el trabajo en blanco y negro en la computadora te permite terminar de retocar la imagen como más te guste, lo que es bastante más fácil en blanco y negro que en color.
Para empezar, veamos dos mecanismos sencillos de GIMP para convertir imagenes a blanco y negro que no requieren trabajo fino: la conversión a escala de grises y el diálogo desaturar.

Esta es la imagen original que vamos a convertir
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Podemos entrenar nuestra visión fotográfica pensando en términos geométricos.
“La línea consta de un número infinito de puntos; el plano, de un número infinito de líneas; el volumen, de un número infinito de planos; el hipervolumen, de un número infinito de volúmenes… No, decididamente no es éste, more geométrico, el mejor modo de iniciar mi relato”
Jorge Luis Borges, El Libro de Arena
Decididamente Borges tiene razón: partir de la geometría para narrar un relato fantástico es algo confuso. Pero para componer imagenes, los conceptos básicos de esta disciplina sí son un buen punto de partida. ¿Matemática para sacar fotos? Sí, pero no es difícil. Guardá la calculadora, el transportador y el compás, que acá no te van a servir para nada. Empecemos por el primer elemento geométrico, la más primitiva de las primitivas: el punto.
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