Si tengo que elegir una actividad para pasar un rato con alguien, eligo un juego de mesa. No sé que es lo que me atrae de ellos. Puede ser la competencia (no, porque no me importa perder en la medida que el juego no sea frustrante), el componente estratégico (no, porque prefiero jugar al Trivial Pursuit antes que al ajedrez), o el ejercicio mental (no, leer en soledad probablemente es más demandante). Tal vez sea una combinación de todos esos factores, o algo totalmente distinto. El caso es que me gustan. Últimamente, el Scrabble es uno de los que más juego por dos motivos: no intimida tanto como el Trivial Pursuit (todos creen que tienen un buen vocabulario, mientras que pocos se animan a una batería de preguntas), con lo que es más fácil conseguir contrincante, y requiere estrategia más allá de tu vocabulario bruto (no es lo mismo saber palabras que jugar bien al Scrabble).
El problema del Scrabble es que tiene reglas que parecen diseñadas por la RAE del siglo XVIII. Aún hoy se mantienen la CH, la LL y la RR como letras separadas, la versión española no incluyé las letras K ni W (o sea que es imposible escribir KIWI) , y por algún motivo SG (el símbolo químico del seaborgio) es una palabra válida pero GO (el tradicional juego japonés) no vale. Como no me gustan las reglas, y no hay una policía internacional del Scrabble que me vaya a obligar a seguirlas en casa, estas son las reglas caseras que aplico:
- Letras: la Ll cuenta como L. La Rr cuenta como R. Los dos comodines “de repuesto” valen como K y W (uno cada uno), y tienen el mismo puntaje que la Z. La Ñ queda intacta. Con la Ch todavía no sé que hacer, la verdad.
- Palabras: Vale casi todo. Onomatopeyas, extranjerismos de uso común (LIVING, FAN, GO, QI), palabras en lunfardo… Quedan como dudas los símbolos químicos (me parecen bastante tontos) y las siglas (cualquier combinación de hasta cuatro letras debe ser una sigla, si buscamos bien).
Por ahora, no tuve grandes problemas con mis reglas nuevas: por el contrario, hacen al juego más dinámico e impredecible, lo que a mi me resulta divertidísimo. La cuestión con las reglas es simple: si ambas partes están de acuerdo de antemano y la aplicación es ecuánime, no hay problema. Si te gusta un juego más dinámico, no hay como el Scrabble Vale Todo.