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Primer foto tomada por Nicéphore Niepce

Primer foto tomada por Nicéphore Niepce

¿Qué es “la verdad” en fotografía? ¿Puede una imagen ser manipulada digitalmente y seguir siendo verdadera? Es poco probable que esa pregunta reciba alguna vez una respuesta unánime de parte de la comunidad fotográfica y artística.

En general, los más opuestos a la manipulación de imágenes son los defensores a ultranza de la fotografía de proceso químico. Existe una concepción de que la fotografía de proceso químico es la manera “auténtica” de crear imágenes con luz, y que la fotografía digital es una pobre imitación. Más aún, muchos dentro de ese grupo tienen la idea de que el propósito de la fotografía es “registrar la verdad”. Falso.  En este ensayo, voy a tratar de demoler los mitos que muchos toman por verdad acerca de la relación entre fotografía y verdad material.

Mito #1: La fotografía registra la verdad

Este es el mito fundacional de todos los siguientes. Existe una concepción ampliamente difundida de que la fotografía reproduce la verdad tal cual es, sin alteraciones de interpretación humana.

La primera fotografía de la que se tiene registro es un paisaje tomado por el inventor francés Nicéphore Niepce desde su ventana. Viéndola, se me ocurren varias objeciones a que esa primera fotografía representa la verdad. A saber:

  1. El paisaje real era tridimensional. La foto es una representación bidimensional del mismo.
  2. El paisaje real era en colores. La foto de Niepce es en blanco y negro.
  3. El paisaje real se extendía más allá de los bordes de la imágen. La foto es sólo un recorte de esa realidad mucho más amplia que Niepce realmente vió.
  4. No tengo detalles técnicos sobre la lente de Niepce, pero seguramente no tiene las mismas características ópticas que un ojo humano.
  5. En el transcurso de la exposición que realizó Niepce, en ese paisaje se produjeron movimientos y cambios de luz. La foto, en cambio, es estática. Debido a la exposición de ocho horas que Niepce debió realizar causó que ambos lados de los edificios estuvieran iluminados por el sol, algo imposible de ver en la vida real.

La fotografía siempre es una interpretación de la realidad. La máquina fotográfica, química o digital, reproduce un fragmento de la realidad elegido por el fotógrafo, con ciertos límites técnicos que deforman la verdad objetiva de la escena.

Si las máquinas fotográficas sencillamente registraran la verdad, no haría falta ser un buen fotógrafo para sacar buenas fotos, lo que no es verdad: el 90% de la calidad de una imágen lo aporta el artista, aún en estos tiempos de cámaras con autoenfoque, autoexposición, autosensibilidad y auto-todo. La imagen es siempre representación e interpretación, no la realidad cruda.

Mito #2: Toda fotografía debería reflejar lo más fielmente posible la realidad.

Pariente cercano del mito #1, este es su aplicación a casos individuales. Está difundida la noción de que el propósito de una cámara fotográfica es crear imágenes de la realidad sensible. Blasfemia! Una cámara es un implemento para captar luz y componer imágenes. Nada más. Cuanta verdad haya en las obras resultantes es función del uso que le demos. Es tan viable realizar fotografía abstracta como fotoperiodismo. En un caso, ni siquiera hace falta que la imagen parezca real. En el otro, hay un imperativo ético de transmitir la verdad.

En muchos casos, ni siquiera es posible determinar cuál es la verdad a través de una fotografía. En muchas ocasiones, inclinar un grado más o menos la cámara cambia totalmente la naturaleza de nuestras imágenes: puede ser la diferencia entre que haya o no fantasma de luz, por ejemplo. Cambiar los parámetros de exposición (diagragma, tiempo de exposición, sensibilidad ISO) puede transformar radicalmente el resultado de una fotografía. ¿Cuál es la realidad en este caso?

Como dije en el mito #1, la realidad está tan mediada en la fotografía como en cualquier otra arte. Ciertas profesiones (fotoperiodistas, documentalistas) tienen un imperativo ético de reflejar la verdad lo más fielmente posible. Quienes sacamos fotos por amor al arte, no.

Mito #3: La fotografía de proceso químico reflejaba más fielmente la realidad que la digital.

Este mito es el gran caballo de batalla de los puristas “analógicos” (puesto entre comillas porque es perfectamente viable a nivel técnico realizar fotografía estrictamente analógica a través de mecanismos 100% electrónicos, lo que para los puristas sería una herejía tan grande como la fotografía digital). Lo que se sostiene es que en la fotografía tradicional no existían las posibilidades de manipular fotos como hoy permite la tecnología digital. Puede ser que hoy el trabajo sea más sencillo, pero no es verdad que antes era imposible. Antes se utilizaban mecanismos como el oscurecimiento de algunas areas de la ampliación final usando filtros para bloquear la luz de la ampliadora, o la superposición de diapositivas para componer imágenes nuevas. También había fotógrafos que remarcaban los bordes de sus fotos en blanco y negro con lápiz, para aumentar el contraste de los mismos.

Siempre existió la posibilidad de modificar fotos, de manera sutil o no tanto. Hoy las computadoras democratizan ese poder, pero de ninguna manera son indispensables para la manipulación fotográfica.

Mito #4: La fotografía de proceso químico es más difícil de copiar que la digital

Algunos piensan que tener una película tangible es garantía de estar ante una obra original, pero que un archivo digital no tiene salvaguardas de seguridad. Esto no es verdad: el proceso digital es un poco más rápido, pero para copiar diapositivas alcanza con una cámara y un adaptador especial. Nada más. Los negativos son algo más complicados, pero no mucho. La película no es garantía de originalidad. Y un buen archivo digital incluye más información (incluyendo el número de serie de la cámara con que fue creado) que cualquier negativo.

Conclusión

La fotografía nos permite crear imágenes notoriamente realistas… o no tanto. La manipulación de imágenes no hace necesariamente a una fotografía menos real de lo que ya era. No hay ninguna garantía de que la realidad registrada sobre película sea más cierta que l

Una de las ventajas de la fotografía digital es la facilidad para editar nuestras imágenes y solucionar errores. Si bien normalmente prefiero trabajar hasta conseguir los resultados correctos en la cámara, a veces se hace indispensable saber usar el “botiquín digital”: puede ser que no encontremos el defecto hasta que revisamos nuestras fotos en un monitor grande en casa, o puede pasar que sencillamente el error es insalvable sin edición. Para estos casos, es fundamental saber como editar imágenes en nuestra computadora.

Esta imagen podría mejorar con un poco de edición

Esta imagen podría mejorar con un poco de edición

Por eso me propuse escribir una serie de tutoriales sencillos sobre retoque de imágenes en GIMP. ¿Por qué GIMP y no Photoshop u otro programa? Bueno, podría decir que GIMP es software libre, que puede descargarse gratis, que se instala en cualquier sistema operativo, que tiene menos requisitos de sistema que Photoshop, que tiene más funciones que las ediciones hogareñas de Photoshop Elements… pero lo fundamental es que es el software de edición que yo uso normalmente para todas mis imágenes. Además, tutoriales de Photoshop abundan y están a una búsqueda de distancia. Los usuarios de GIMP no tenemos esa suerte, así que no nos queda más opción que escribir nuestros propios tutoriales y compartirlos.

Para empezar, veamos la foto de arriba. Parece estar bastante bien: los tres botes de colores están dispuestos armónicamente, generando una composición con ritmo y contraste de color. Sin embargo, la boya y la punta que asoman abajo a la derecha distraen del motivo principal de la foto. ¿Por qué no sacarlos de la foto?

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¿Qué tienen en común el tapiz de Bayeux y un turista en Mar del Plata?
¿Qué tienen en común el tapiz de Bayeux y un turista en Mar del Plata?

¿Qué tienen en común el arte medieval y la mayoría de las fotos familiares y de vacaciones? Si bien aparentemente no comparten nada, hay una similitud sutil: en ambas manifestaciones artísticas se utilizan sólo imágenes frontales, sin variedad de ángulos ni de perspectivas. Las imágenes compuestas de esta manera resultan chatas, aburridas, bidimensionales y extremadamente similares entre sí.

Dicen que la costumbre de sacar fotos con el sujeto principal en el medio de la imagen surgió de un folleto publicitario de Kodak. En él, se recomendaba a los aficionados posicionar a sus sujetos de esa manera para evitar lo que se conoce como error de paralaje: antes de los visores electrónicos y las pantallas LCD, la única manera de encuadrar para los usuarios de cámaras compactas era con un visor directo. El problema de ese visor es que (sobre todo a distancias cortas) no permitía visualizar lo que la lente realmente capturaba, sino que desplazaba la imágen unos centímetros. Ese desplazamiento generaba fotos con piernas y cabezas cortadas, entre otras mutilaciones, con lo que el consejo para principiantes tenía algún sentido. Hoy, lo único que vas a ganar sacando una foto así es aburrir a toda tu familia y/o contactos de Facebook.

Si querés evitar que todas tus fotos sean iguales, tenés que experimentar. Afortunadamente, hoy es muy barato probar distintos encuadres y ángulos para tus fotos, así que no hay excusas para no practicar un poco más. Ya que estamos, estos consejos no valen sólo para retratos, sino que son aplicables a casi cualquier género fotográfico. Acá van varias opciones que podés probar para darle variedad a tus fotos:

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trixtomasLa fotografía es uno de mis mayores hobbies. Soy de los que gastan fortunas en cámaras, lentes, accesorios y ampliaciones a tamaños descomunales. Pero no hace falta tanta inversión para disfrutar este hobby fascinante. Hoy en día, las cámaras digitales compactas son muy superiores a las viejas compactas de 35mm. Casi todas tienen un zoom respetable, buena definición para ampliar hasta 20×30 cm (el tamaño de una hoja A4), controles automáticos para casi todo y una buena selección de herramientas digitales. Pero por más tecnología que tengamos en nuestras manos, las cámaras fotográficas no pueden reemplazar el cerebro del fotógrafo, que es el responsable del 90% de la calidad de sus imagenes. Para mejorar ese 90%, acá van cinco consejos muuuy simples que podés usar para mejorar tus fotos:

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¿Cómo hacen los diarios argentinos para publicar fotos tan, pero tan malas en internet? Acá va un ejemplo:

La Nación, 2/03/09

La Nación, 2/03/09

La imágen tiene colores chatos (parece desaturada), un pésimo rango dinámico (tiene pocos pasos entre los puntos más oscuros y los más claros), y los píxeles se ven a simple vista. Uno pensaría que esta berretada se sacó con un celular, pero no. Fue sacada por un Aníbal Greco, un profesional (se nota, la composición es muy buena) con una cámara réflex, porque es muy difícil conseguir el manejo de profundidad de campo de la foto (con unas copas desenfocadas en primer plano, Cristina atrás en foco, y Cobos desenfocado atrás de la presidenta) si usamos una cámara digital de sensor chico (como el de los celulares, que es minúsculo). O sea, la culpa no es del fotógrafo, ni de la cámara. El problema es en el procesamiento que se hace entre que la foto se toma y se sube a Internet. Ahí se produce la pérdida de calidad.

Otro ejemplo, aún peor:

La Nación, 01/03/09

La Nación, 01/03/09

Cristina sale naranja (ver mejilla y mano). El traje de Cobos y el camarógrafo del fondo parecen dibujado con el Dr. Halo (quienes sean nostálgicos como yo tal vez recuerden este programa de dibujo para DOS: era mucho más limitado que el MS Paint). Fuera del pelo y la piel de Cristina, el resto de la imagen tiene, otra vez, colores extremadamente chatos, sosos, desaturados. Y no creo que sea todo culpa del flash. A propósito, Clarín también publicó esta imágen (sacada por la gente de Prensa del Senado), y la arruinaron distinto. Se puede ver acá. Tiene colores algo más saturados, lo que la hace más agradable, pero se pasaron aumentándole el contraste: el traje de Cobos es un agujero negro, al igual que el camarógrafo. La piel de la presidenta también tiene tonos más naturales, no el naranja asqueroso de La Nación. Pero ninguna de las dos llega al 4 después de procesarse.

Uno espera esta calidad de imagen en un diario impreso en papel (donde la fibra del papel berreta del diario impide apreciar correctamente una imagen). Para la versión en internet, espero más. De hecho, no veo por qué NO aumentar la calidad: para

Para comparar, una foto del New York Times:

New York Times, 23/08/08

New York Times, 23/08/08

Cualquiera con un par de ojos medianamente buenos se da cuenta de que en esta foto se ven colores perfectos, cero pixelación y ningún problema de rango dinámico. La imágen es técnicamente impecable, y aunque la composición es buena me sigue gustando más la de Cristina con Cobos.

¿Qué pasa en los diarios argentinos que publican fotos tan arruinadas? Aflojen con la compresión, muchachos.