El primer partido de Platense en los playoffs de la Liga 3 fue una gran victoria calamar sobre Ce.Di.Ma. El marcador terminó 80-54.
Hoy es el día del árbitro de fútbol. Desde que saco fotos en Platense, en general no tuve problemas con árbitros. Ni siquiera cuando eran puteados por toda la cancha. Ni siquiera cuando hasta periodistas que NO son hinchas de Platense los querían asesinar (eso mismo pasó el jueves en el partido de básquet contra Alem). Pero últimamente estoy bastante enojado con los árbitros de inferiores. Últimamente, ir a Galván es ir a discutir con el referi.¿El motivo? Que no me dejan sacar fotos desde los laterales.
Ojo, no es que no se pueda sacar fotos desde el lugar indicado (detrás de los arcos). Todo lo contrario, es mi lugar preferido para la mayor parte del partido. Siempre arranco cada tiempo atrás del arco del equipo visitante. El tema es que hay dos motivos por los que puedo querer moverme.
El primero es artístico: hay fotos que sólo pueden sacarse desde los laterales. Es obvio que si querés sacar una foto de los arcos de frente no podés estar atrás de la línea de fondo de la cancha. El único lugar posible para sacar una foto de un gol, de una atajada, o de los centrales es desde el lateral. No hay otra. Mirando el Olé de hoy, hay por lo menos cuatro fotos del partido de Argentina de ayer sacadas desde los laterales (el gol peruano en la pág. 8, el festejo de Higuaín en la pág 10, Romero en la pág 12, el festejo de Rengifo en pág. 18). Durante los partidos de la primera de Platense nunca tuve ningún problema en moverme alrededor del lateral de abajo de las plateas, lo que me dejó sacar fotos como este cabezazo de Scatolaro que marcó el gol del triunfo contra Italiano. Es muy común ver fotógrafos ocupando los viejos bancos de suplentes durante el segundo tiempo. Uno estima que lo que no jode en un partido de primera, tampoco debería joder en un partido de inferiores.
El segundo motivo que hizo que ayer me moviera de la cabecera al lateral fue la lluvia. Desde la mañana estaba anunciado un diluvio, y durante los partidos de ayer empezó a gotear fuerte en varios momentos. ¿Qué se supone que tengo que hacer en ese momento cuando estoy atrás del arco? ¿Seguir sacando fotos y dejar que el agua me arruine la cámara? ¿La AFA me va a pagar una cámara nueva? No, si llueve y estoy con la cámara, lo que hago es ponerme a resguardo, digan lo que digan los árbitros y el reglamento. Y el único resguardo en el predio de Galván es la salida a vestuarios por el lateral.
Si, ya sé. Di ejemplos de fotos del partido de Argentina de ayer, que terminó bajo un diluvio, y me quejo de la lluvia. La diferencia es que los periodistas que estaban ayer en River usan cámaras impermeables. Yo no tengo esa suerte porque no tengo el presupuesto de Clarín o La Nación: esas cámaras y lentes están diseñadas para soportar mucho más que una lluvia porteña, son lo que llevan los periodistas de guerra a Irak, Afganistán, Sudán, Somalía… están diseñadas para aguantar caídas, golpes y hasta explosiones. Y cuestan lo mismo que un auto. No es joda, en EEUU una Canon 1d Mk III cuesta 3700 dólares nueva, y una lente de 400mm f/2.8 IS cuesta alrededor de 7500 verdes más. En Argentina, calculá el doble. Ojalá pudiera tener una cámara de esas y aguantarme la lluvia durante un partido de Argentina, pero por el momento lo que hay es Platense con equipo menos sofisticado.
En el entretiempo del quinto partido me vino a buscar el árbitro para avisarme que por ningún motivo podía quedarme en el lateral. Como nadie pone garantías, me fui a casa, perdiéndome un partido y medio. No puedo arriesgar mi cámara a una lluvia torrencial por no poder irme a los laterales. Lo lamento muchísimo, sobre todo porque es una regla estúpida que no se aplica jamás en partidos de la primera (y, por lo visto, en los de la Selección).
A la quinta de Platense le tengo que pedir disculpas. Me fui en el entretiempo de su partido. En el próximo post explico por qué. Igualmente, creo que salieron unas cuantas fotos interesantes del primer tiempo.
A propósito, un saludo al arquero Angel Jiménez, que me convenció de levantarme temprano un sábado para ir hasta Galván a sacar fotos.
El partido de la cuarta de Platense ayer contra Chicago fue de los mejores que haya visto en Galván, un empate 2 a 2 muy dinámico. Platense arranca ganando, Chicago lo da vuelta y sobre el final el calamar empata con un golazo (del que tengo buenas fotos para armar una secuencia).
A propósito, tuve la suerte de estar bien ubicado durante los goles de Platense y conseguí buenas fotos de ambos (una rareza: es muy dificil conseguir fotos de goles). No las destaco porque les voy a dedicar un artículo especial. Y faltó la foto del equipo, llegué justo a tiempo para el inicio del partido y me perdí la previa (el 71 de Maipú que sube por Larralde hasta Triunvirato nunca es el primero en venir, sépanlo).
En este sitio sobra el olor a chivo, así que la foto de las chicas presentando las nuevas camisetas de Platense es totalmente justificada. Esta era una foto que había dado por perdida por problemas de iluminación (el boliche donde se hizo la presentación NO ES un buen lugar para sacar fotos) pero el paso a blanco y negro fue la salvación. El problema es que como Platense no es All Boys ni Estudiantes de Buenos Aires, el color no da siempre lo mismo. Justificamos entonces la segunda foto, que no está tan interesante pero zafa, y permite ver bien los colores:
Escuchado el otro día en el predio de Galván, durante los partidos de inferiores contra Argentinos Jrs: “Referí, no cobrés todo lo que te dice la gente”. “La gente” es el público. Y quien lo enuncia también es parte de ese público. En el momento me pareció bastante gracioso. Investigando un poco, descubrí que el fenómeno ya tiene nombre: es la paradoja de Epiménides, un cretense que decía que “todos los cretenses son mentirosos”.
Porque además de arte, se puede estudiar lógica adentro de una cancha de fútbol.
Por algún motivo (técnico), no puedo armar una galería con estas fotos. Voy a subir sólo una selección. Sepan disculpar.
Leyendo sobre concursos de fotografía, me encuentro con este del Consejo Forestal Mundial. Mirando detenidamente las bases, apareció esto:
5) Presentación:
(…) d)- La técnica será libre. Se aceptarán tomas digitales sin ningún tipo de proceso en algun programa de edicion (Photoshop, etc.), bajada en papel fotográfico.
Acá hay un problema. Los organizadores piden que no haya “ningún tipo de proceso” de edición. Eso es IMPOSIBLE. Todas las fotos que publico en este sitio tienen algo de edición. En general son apenas minutos: recortar las mejores partes de la foto, achicarla a tamaño web, comprimir, a veces ajustar el balance de blancos, el contraste, corregir la exposición a través de la herramienta de curvas, modificar el brillo y la saturación del color y a veces convertirlas a Blanco y Negro. Suena a muchísimo, pero no es más que lo que hacían todos los fotógrafos al seleccionar filtros, películas y procesos de revelado y ampliado antes de la era digital. Nada más que eso.
Pero hay algo más gracioso todavía. En un punto anterior de las bases, los organizadores exigen que los archivos recibidos tengan un lado máximo de 1000 pixels y un tamaño menor a 800 kb. Eso es IMPOSIBLE de lograr sin editar la imagen en una PC, por lo menos si buscamos fotos de calidad profesional: una foto con las dimensiones máximas permitidas, asumiendo que mantiene la proporción 2/3 tradicional, sería de 0.6 megapixels (mi cámara captura en 12 megapixels, y los profesionales de la fotografía paisajística usan equipos de más de 20 megapixels).
El problema pasa por entender que una cámara digital no “hace fotos”. Captura luz, que después nosotros debemos saber interpretar: de los fotones que un sensor digital convierte en señales eléctricas a la foto terminada hay una distancia enorme. En algún momento hay que editar esa información cruda, y no hay motivo para pensar que una cámara lo va a hacer mejor que un ser humano.
¿Significa esto que vale todo, en cualquier circunstancia? Para nada. El fotoperiodismo, por ejemplo, es una disciplina estricta. Pero aún los medios más prestigiosos del mundo no prohiben la manipulación de sus fotos. El New York Times, por ejemplo, tiene este párrafo en su código de ética:
Images in our pages, in the paper or on the Web, that purport to depict reality must be genuine in every way. No people or objects may be added, rearranged, reversed, distorted or removed from a scene (except for the recognized practice of cropping to omit extraneous outer portions). Adjustments of color or gray scale should be limited to those minimally necessary for clear and accurate reproduction, analogous to the “burning” and “dodging” that formerly took place in darkroom processing of images. Pictures of news situations must not be posed.
Traduccion rápida: las imágenes deben transmitir la realidad de manera genuina en todo sentido. No se permite agregar, reacomodar, invertir, distorsionar o quitar objetos o personas de una escena (excepto por la práctica de recortar para omitir porciones externas irrelevantes de la imagen). Ajustes de color o escala de grises deben ser limitados a aquellos minimamente necesarios para la reproducción clara y certrea, de manera análoga al proceso analógico de revelado de fotografías. Las fotos de situaciones de noticias no deben estar posadas.
O sea: hasta el New York Times entiende que se puede manipular una foto sin mentir. Y esto vale doblemente para fotos artísticas, fuera del contexto periodístico. Manipular fotos digitalmente no significa recortar un oso polar y agregarlo a una escena de un bosque tropical de Formosa… y de cualquier manera, estaría tan mal hacer eso como llevar un oso hasta Formosa para sacarle una foto, según la última oración del texto del NYT.
(Para ilustrar, una imagen panorámica de Entre Ríos, elaborada a partir de 12 tomas distintas. Es IMPOSIBLE hacer eso sin edición en un programa de computadora)

































































































