El segundo partido de la mañana trajo una epifanía. Me di cuenta de tres obviedades:
- De día en el gimnasio hay bastante luz natural,
- Para congelar la acción de los chicos alcanza con velocidades de obturación menores a las que uso con la primera, y
- Que los chicos son CHICOS (en tamaño, digo)
Visto todo eso… ¿POR QUÉ NO SE ME OCURRIÓ ANTES SACAR MI TELEOBJETIVO? De alguna manera, ya estoy acostumbrado a que mi lente para básquet es un 50mm f/1.8. Pasar al 75-300 fue una ayuda inmensa para capturar acción desde lejos.































