¿Que querés que el mundo sepa de vos? Eso es lo que todos deberíamos preguntarnos antes de ponerle nuestro nombre a un sitio web. Cada vez más personas reconocen la necesidad de tener una presencia en internet, pero la mayoría comete errores garrafales a la hora de concretar el objetivo. Acá va una lista de tips a tener en cuenta:

  1. Escribir sin errores gramaticales u ortográficos. ¿Tan difícil es? Cualquiera que haya terminado la escuela primaria debería poder escribir en castellano correcto. El idioma español es mucho más sencillo que el inglés o el francés, así que no hay excusas para escribir “porque” cuando queríamos decir “por qué”, o peor aún usar contracciones como “xq” cuando escribimos para un sitio personal. Lo que vale en el chat no vale en un texto permanente. De la misma manera, hay que recordar que los párrafos jamás fueron abolidos por la RAE: aunque algunos diarios (!) ya no los usen, leer texto corrido sin puntos y aparte es insoportable.
  2. Usar un diseño elegante. No hace falta ser un mago del Dreamweaver para tener un sitio bien armado. Todos los motores de blogs disponen de cientos de estilos libres, y también existen decenas de estilos CSS para sitios estáticos que podemos descargar gratuitamente. Lo importante es que el diseño sea fácil de leer y consistente: no escribir un párrafo en negro, el segundo en rojo, el tercero en verde. Es infantil, dificulta la lectura, y a veces la torna imposible (por ejemplo, traten de leer texto amarillo en el fondo blanco de un lector de RSS: imposible sin resaltar el texto).
  3. Pensar antes de escribir. Hay dos motivos fundamentales para esto. El primero es saber cómo va a quedar lo que escribamos antes de hacerlo. Hace falta mucha práctica para escribir sin plan y lograr resultados legibles: en general, lo que resulta es un cúmulo de palabras y argumentos que no tienen sentido. El segundo motivo es que lo que escribimos en Internet es público. Es más, aunque después borremos el post o demos de baja el blog, hay sitios que archivan todo lo que se publica en Internet. O sea: pensá antes de escribir algo, podés estar insultando o elogiando a alguien que no se lo merece.
  4. Pensá en el nombre. La dirección de mail que tenías en el secundario ya no va. No podés seguir siendo “mica_larubia@etc” o “nacho_rugbier84@blabla”. Usá tu nombre, apellido, y llegado el caso tu título.  Si podés, no está mal registrar uno o dos dominios con tu nombre para armar direcciones de mail personalizadas. Al fin y al cabo, no imprimís tus tarjetas personales sobre volantes viejos, ¿no?
  5. Tratá de evitar las herramientas no profesionales. Estaba tentado de decir “evitá lo gratis”, pero no. Hay muchos servicios gratis que merecen ser usados. Pero algunas cosas no van. Una dirección de mail gratis que agrega publicidad a tus mensajes enviados no va. Es poco profesional. Un blog gratis puede servir, pero el día que quieras migrar a una plataforma profesional vas a darte cuenta de que no vas a poder llevarte tu tráfico tus links entrantes (que afectan tu posicionamiento en buscadores) a tu nuevo sitio. Mejor empezá con un dominio propio. Lo mismo que las herramientas de analítica: hay algunos contadores de visitas que usan tu sitio para cargar popups. No, no, no. Nada más molesto que un popup (que encima no te da ingresos) en tu sitio personal. La publicidad no necesariamente molesta (con algo hay que pagar el server), pero la publicidad invasiva es un cáncer que debe ser eliminado.

Y, para terminar, un consejo genérico:

Aprendé. Si querés hacer algo bien, entendé cómo funcionan los mecanismos subyacentes. Entendé cómo funciona un sitio de Internet. Aprendé sobre modelos de negocios para entender como te está cobrando un proveedor de servicios gratis. Averiguá qué  otras herramientas existen para hacer lo que hacés.

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